Category: Literature

  • Aproximaciones al Desarraigo

    Michel Houellebecq (1997)

    «Lucho contra ideas de cuya existencia ni

    siquiera estoy seguro.»

    ANTONIE WAECHTER

    La versión definitiva de este texto apareció en Dix (Les Inrockuptibles / Grasset, 1997).

    La arquitectura contemporánea como vector de aceleración de los desplazamientos

    Ya se sabe que al gran público no le gusta el arte contemporáneo. Esta afirmación trivial abarca, en realidad, dos actitudes opuestas. Si cruza por casualidad un lugar donde se exponen obras de pintura o escultura contemporáneas, el transeúnte normal se detiene ante ellas, aunque sólo sea para burlarse. Su actitud oscila entre la ironía divertida y la risa socarrona; en cualquier caso, es sensible a cierta dimensión de burla; la insignificancia misma de lo que tiene delante es, para él, una tranquilizadora prueba de inocuidad; sí, ha perdido el tiempo; pero, en el fondo, no de un modo tan desagradable.

    Ese mismo transeúnte, en una arquitectura contemporánea, tendrá muchas menos ganas de reírse. En condiciones favorables (a altas horas de la noche, o con un fondo de sirenas de policías) se observa un fenómeno claramente caracterizado por la angustia, con aceleración de todas las secreciones orgánicas. En cualquier caso, las revoluciones del motor funcional constituido por los órganos de la visión y los miembros locomotores aumentan rápidamente.

    Así ocurre cuando un autobús de turistas, perdido entre las redes de una exótica señalización, suelta su cargamento en la zona bancaria de Segovia, o en el centro de negocios de Barcelona. Adentrándose en su universo habitual de acero, cristal y señales, los visitantes adoptan enseguida el paso rápido, la mirada funcional y dirigida que corresponden al entorno propuesto. Avanzan entre pictogramas y letreros, y no tardan mucho en llegar al barrio de la catedral, el corazón histórico de la ciudad. En ese momento aminoran el paso; el movimiento de los ojos se vuelve aleatorio, casi errático. En sus caras se lee cierta estupefacción alelada (fenómeno de la boca abierta, típico de los norteamericanos). Es obvio que se encuentran delante de objetos visuales fuera de lo corriente, complejos, que les resulta difícil descifrar. Sin embargo, pronto aparecen mensajes en las paredes; gracias a la oficina de turismo, las referencias histórico-culturales vuelven a ocupar su lugar; los viajeros pueden sacar las cámaras de vídeo para inscribir el recuerdo de sus desplazamientos en un recorrido cultural dirigido.

    La arquitectura contemporánea es modesta; sólo manifiesta su presencia autónoma, su presencia como arquitectura, mediante guiños discretos; en general, micromensajes publicitarios sobre sus propias técnicas de fabricación (por ejemplo, es habitual que la maquinaria del ascensor, así como el nombre de la empresa responsable, esté muy a la vista).

    La arquitectura contemporánea es funcional; hace mucho tiempo que la fórmula «Lo que es funcional es obligatoriamente bello» erradicó las cuestiones estéticas que tienen que ver con la arquitectura. Una idea preconcebida sorprendente, que el espectáculo de la naturaleza no deja de contradecir, incitando a ver la belleza más bien como una especie de revancha contra la razón. A menudo, la vista se complace en las formas de la naturaleza precisamente porque no sirven para nada, porque no responden a ningún criterio perceptible de eficacia. Se reproducen con exuberancia, con abundancia, movidas en apariencia por una fuerza interna que puede calificarse de puro deseo de ser, de reproducirse; una fuerza, a decir verdad, poco comprensible (basta pensar en la inventiva burlesca y algo repugnante del mundo animal); una fuerza de una evidencia no por ello menos deslumbrante. Es cierto que algunas formas de la naturaleza inanimada (los cristales, las nubes, las redes hidrográficas) parecen obedecer a un criterio de perfección termodinámica; pero son justamente las más complejas, las más ramificadas. No recuerdan en nada el funcionamiento de una máquina racional, sino más bien la efervescencia caótica de un proceso.

    La arquitectura contemporánea, que alcanza su nivel máximo en la constitución de lugares tan funcionales que se vuelven invisibles, es transparente. Puesto que debe permitir la circulación rápida de individuos y mercancías, tiende a reducir el espacio a su dimensión puramente geométrica. Destinada a ser atravesada por una sucesión ininterrumpida de mensajes textuales, visuales e icónicos, tiene que asegurarles la máxima legibilidad (sólo un lugar absolutamente transparente puede asegurar una conductibilidad total de la información). Sometidos a la dura ley del consenso, los únicos mensajes permanentes que permite están limitados a un papel de información objetiva. El contenido de esos inmensos carteles que bordean las carreteras es objeto de un detallado estudio previo. Se llevan a cabo numerosos sondeos para no chocar con tal o cual categoría de usuarios; se consulta con psicosociólogos y con especialistas de seguridad vial: todo eso para llegar a letreros del tipo «Auxerre» o «Les lacs».

    La estación de Montparnasse tiene una arquitectura transparente y desprovista de misterio, establece una distancia necesaria y suficiente entre las pantallas de información horaria y los puntos electrónicos de reserva de billetes, organiza con una redundancia adecuada la señalización que lleva a las vías de llegadas y salidas; así permite al individuo occidental de inteligencia media o superior llevar a cabo su desplazamiento con un mínimo de contactos, incertidumbre o pérdida de tiempo. Generalizando un poco más, toda la arquitectura contemporánea debe ser considerada como un enorme dispositivo de aceleración y de racionalización de los desplazamientos humanos; su ideal, en este aspecto, sería el sistema intercambiador de autopistas que hay cerca de Fontainebleau-Melun Sud.

    Del mismo modo, el conjunto arquitectónico que recibe el nombre de La Défense puede leerse como un puro dispositivo productivista, un dispositivo de aumento de la producción individual. Por localmente exacta que sea esta visión paranoide, es incapaz de dar cuenta de la uniformidad de las respuestas arquitectónicas propuestas para cubrir las diversas necesidades sociales (hipermercados, clubs nocturnos, edificios de oficinas, centros culturales y deportivos). Sin embargo, podemos progresar si consideramos que no sólo vivimos en una economía de mercado, sino, de forma más general, en una sociedad de mercado, es decir, en un espacio de civilización donde el conjunto de las relaciones humanas, así como el conjunto de las relaciones del hombre con el mundo, está mediatizado por un cálculo numérico simple donde intervienen el atractivo, la novedad y la relación calidad-precio. Esta lógica, que abarca tanto las relaciones eróticas, amorosas o profesionales como los comportamientos de compra propiamente dichos, trata de facilitar la instauración múltiple de tratos relacionales renovados con rapidez (entre consumidores y productos, entre empleados y empresas, entre amantes), para así promover una fluidez consumista basada en una ética de la responsabilidad, de la transparencia y de la libertad de elección.

    Construir las secciones

    La arquitectura contemporánea, por lo tanto, asume implícitamente un programa simple, que puede resumirse así: construir las secciones del hipermercado social. Lo consigue, por una parte, manifestando una fidelidad absoluta a la estética del casillero, y por otra, privilegiando el uso de materiales de granulometría débil o nula (metal, vidrio, materias plásticas). El empleo de superficies reflectantes o transparentes permite, además, una agradable desmultiplicación de estantes. En cualquier caso, se trata de crear espacios polimorfos, indiferentes, modulables (por otra parte, el mismo proceso afecta a la decoración de interiores: habilitar un apartamento en este fin de siglo es, en esencia, tirar las paredes, sustituirlas por tabiques móviles —que se moverán poco, porque no hay motivos para moverlos; pero lo principal es que exista la posibilidad de desplazamiento, que se cree un grado suplementario de libertad— y suprimir los elementos fijos de decoración: las paredes tienen que ser blancas, los muebles translúcidos). Se trata de crear espacios neutros donde puedan desplegarse libremente los mensajes informativo-publicitarios generados por el funcionamiento social, que además lo constituyen. Porque ¿qué producen esos empleados y directivos reunidos en La Défense? Hablando con propiedad, nada; de hecho, el proceso de producción material se ha vuelto, para ellos, absolutamente opaco. Se les transmite información numérica sobre los objetos del mundo. Esta información es la materia prima de estadísticas y cálculos; se elaboran modelos, se producen gráficos de decisión; al final de la cadena se toman decisiones y se reinyectan nuevas informaciones en el cuerpo social. La carne del mundo es sustituida por su imagen numerizada; el ser de las cosas es suplantado por el gráfico de sus variaciones. Polivalentes, neutros y modulares, los lugares modernos se adaptan a la infinidad de mensajes a los que deben servir de soporte. No pueden permitirse emitir un significado autónomo, evocar una atmósfera concreta; por lo tanto, no pueden tener belleza, ni poesía; ni, en general, el menor carácter propio. Despojados de cualquier carácter individual y permanente, y con esta condición, están preparados para acoger la pulsación indefinida de lo transitorio.

    Móviles, dispuestos a la trasformación, disponibles, los empleados modernos sufren un proceso análogo de despersonalización. Las técnicas de aprendizaje del cambio popularizadas por los talleres New Age se proponen crear individuos infinitamente mutables, desprovistos de cualquier rigidez intelectual o emocional. Liberado de los estorbos constituidos por las adhesiones, las fidelidades, los códigos de comportamiento estrictos, el individuo moderno podría ocupar su lugar en un sistema de transacciones generalizadas en el cual es posible atribuirle, de forma unívoca y sin ambigüedad, un valor de cambio.

    Una breve historia de la información

    Hacia fines de la Segunda Guerra Mundial, la simulación de las trayectorias de misiles de medio y largo alcance, así como la modelización de las reacciones de fisión dentro del núcleo atómico, generaron la necesidad de medios de cálculo algorítmicos y numéricos de mayor potencia. Gracias, en parte, a los trabajos teóricos de John von Neumann, aparecieron los primeros ordenadores.

    En esa época, el trabajo de oficina se caracterizaba por una estandarización y una racionalización menos avanzadas que las que dominaban la producción industrial. La aplicación de los primeros ordenadores a las tareas de gestión se tradujo de inmediato en la desaparición de la libertad y la flexibilidad a la hora de poner en práctica los procedimientos; en resumen, en una proletarización brutal de la clase de los empleados.

    En esos mismos años, con un cómico retraso, la literatura europea se enfrentó a una nueva herramienta: la máquina de escribir. El trabajo indefinido y múltiple sobre el manuscrito (con sus añadidos, llamadas y apostillas) desapareció en beneficio de una escritura más lineal y anodina; de hecho, se siguieron las normas de la novela policíaca y del nuevo periodismo norteamericanos (aparición del mito Underwood; éxito de Hemingway). Esta degradación de la imagen de la literatura llevó a muchos jóvenes dotados de un temperamento «creativo» a dirigirse a las vías, más gratificantes, del cine y la canción (vías muertas, finalmente; la industria norteamericana del entretenimiento comenzaría poco después a destruir las industrias de entretenimiento locales; un trabajo que ahora estamos viendo rematar).

    La repentina aparición del ordenador personal, a principios de la década de los ochenta, puede parecer una especie de accidente histórico; no corresponde a ninguna necesidad económica y es inexplicable si dejamos a un lado consideraciones como los avances en la regulación de las corrientes débiles y el grabado fino del silicio. De manera inesperada, los empleados y ejecutivos de nivel medio se encontraron en posesión de una poderosa herramienta, de fácil uso, que les permitía recuperar el control —de hecho, si no de derecho— de los principales elementos de su trabajo. Durante varios años se libró una lucha sorda y poco conocida entre las empresas de informática y los usuarios «de base», a veces respaldados por equipos de informáticos apasionados. Lo más sorprendente es que poco a poco, tomando conciencia del coste y de la baja eficacia de la macroinformática, mientras que la producción en serie permitía la aparición de materiales y de programas burocráticos fiables y baratos, las empresas se pasaron al campo de la microinformática.

    Para los escritores, el ordenador personal fue una liberación inesperada: se perdía la soltura y el encanto del manuscrito, pero por lo menos era posible dedicarse a un trabajo serio sobre un texto. En esos mismos años, diversas estadísticas hicieron creer que la literatura podía recuperar parte de su prestigio anterior; menos por méritos propios, eso sí, que por la autodisolución de actividades rivales. El rock y el cine, sometidos al enorme poder de nivelación de la televisión, perdieron poco a poco su magia. Las antiguas distinciones entre películas, videoclips, informativos, publicidad, testimonios humanos o reportajes empezaron a desaparecer en provecho de una noción de espectáculo generalizado.

    La aparición de las fibras ópticas y el acuerdo industrial sobre el protocolo TCP-IP,[4] permitieron, a principios de la década de los noventa, la aparición de redes intra y, más tarde, interempresariales. Convertido en una simple estación de trabajo en el seno de unos sistemas cliente-servidor de mayor fiabilidad, el ordenador personal perdió cualquier capacidad de tratamiento autónomo. De hecho, se produjo una normalización de los procedimientos dentro de unos sistemas de tratamiento de la información más móviles, más transversales, más eficaces.

    Omnipresentes en las empresas, los ordenadores personales habían fracasado en el mercado doméstico por motivos que más tarde se analizarían claramente (precio todavía elevado, carencia de utilidad real, dificultad de utilización si el usuario está tumbado). A fines de la década de los noventa aparecieron los primeros terminales pasivos de acceso a Internet; desprovistos, en sí mismos, tanto de inteligencia como de memoria, y por lo tanto con un coste de producción unitaria muy bajo, estaban concebidos para permitir el acceso a las gigantescas bases de datos constituidas por la industria norteamericana del entretenimiento. Provistos de un dispositivo de telepago por fin seguro (al menos oficialmente), estéticos y ligeros, se impusieron con rapidez, sustituyendo a la vez al teléfono móvil, al Minitel y al mando a distancia de los televisores clásicos.

    Inesperadamente, el libro se convirtió en un vivo foco de resistencia. Hubo tentativas de almacenamiento de obras en servidores de Internet; el éxito sigue siendo confidencial y limitado a las enciclopedias y las obras de referencia. Al cabo de unos años, la industria tuvo que reconocer que el objeto libro, más práctico, atractivo y manejable, conservaba el favor del público. Ahora bien, cada libro, una vez comprado, se convertía en un temible instrumento de desconexión. En la química íntima del cerebro, la literatura había sido capaz, en el pasado, de ganarle a menudo la carrera al universo real; no tenía nada que temer de los universos virtuales. Así empezó un período paradójico, que todavía dura, en el que la globalización del entretenimiento y de los intercambios —en los que el lenguaje articulado ocupa un reducido espacio— iba a la par con un resurgimiento de las lenguas vernáculas y de las culturas locales.

    La aparición del hastío

    A nivel político, la oposición al liberalismo económico globalista comenzó mucho antes; su acta de fundación fue la campaña a favor del No en el referéndum de Maastricht que se llevó a cabo en Francia en 1992. Esta campaña no se apoyaba tanto en la referencia a una identidad nacional o a un patriotismo republicano —ambos desaparecidos en las carnicerías de Verdún, en 1916 y 1917— como en un auténtico hastío general, un sentimiento de rechazo puro y simple. Como todos los historicismos que lo precedieron, el liberalismo intentaba intimidar presentándose como un devenir histórico inexorable. Como todos los historicismos que lo precedieron, el liberalismo se presentaba como asunción y superación del sentimiento ético simple en nombre de una visión a largo plazo del devenir histórico de la humanidad. Como todos los historicismos que lo precedieron, el liberalismo prometía por el momento esfuerzos y sufrimiento, relegando a una o dos generaciones de distancia el advenimiento del bien general. Un modo semejante de razonamiento ya había ocasionado suficientes estragos a lo largo de todo el siglo XX.

    Desafortunadamente, la perversión de la idea de progreso que llevan a cabo con regularidad los historicismos iba a favorecer la aparición de pensamientos burlescos, típicos de las épocas de desarraigo. Inspirados a menudo en Heráclito o en Nietzsche, bien adaptados a los ingresos medios y altos, con una estética a veces divertida, parecían encontrar confirmación en la proliferación, entre las capas menos favorecidas de la población, de reflejos de identidad múltiples, imprevisibles y violentos. Ciertas avanzadas en la teoría matemática de las turbulencias indujeron a representar la historia humana, cada vez con más frecuencia, en forma de sistema caótico, en el que los futurólogos y los pensadores mediáticos se las ingeniaban para descubrir uno o varios atractores extraños.[5] A pesar de no tener una base metodológica, esta analogía ganó terreno entre las clases cultas o semicultas, impidiendo durante mucho tiempo la constitución de una nueva ontología.

    El mundo como supermercado y como burla

    Arrhur Schopenhauer no creía en la Historia. Murió convencido de que la revelación que había hecho sobre el mundo, que por una parte existía como voluntad (como deseo, como impulso vital), y por otra era percibido como representación (neutro, inocente y puramente objetivo en sí, y por lo tanto susceptible de reconstrucción estética), sobreviviría generación tras generación. Ahora podemos decir que, al menos en parte, se equivocaba. Podemos seguir reconociendo en la trama de nuestras vidas los conceptos que puso en juego; pero han sufrido tales transformaciones que cabe preguntarse qué validez les queda.

    La palabra «voluntad» parece indicar una tensión de larga duración, un esfuerzo continuo, consciente o no, pero coherente, hacia una meta. Cierto que los pájaros siguen construyendo nidos, que los ciervos siguen luchando por la posesión de las hembras; y en sentido schopenhaueriano podemos decir que, desde el penoso día de su aparición sobre la tierra, el que lucha es el mismo ciervo y la que excava es la misma larva. Pero con los hombres ocurre todo lo contrario. La lógica del supermercado induce forzosamente a la dispersión de los sentidos; el hombre de supermercado no puede ser, orgánicamente, un hombre de voluntad única, de un solo deseo. De ahí viene cierta depresión del querer en el hombre contemporáneo; no es que los individuos deseen menos; al contrario, desean cada vez más; pero sus deseos se han teñido de algo un tanto llamativo y chillón; sin ser puros simulacros, son en gran parte un producto de decisiones externas que podemos llamar, en sentido amplio, publicitarias. No hay nada en esos deseos que evoque la tuerza orgánica y total, tercamente empeñada en su cumplimiento, que sugiere la palabra «voluntad». De ahí se deriva cierta falta de personalidad, perceptible en todos los seres humanos.

    Profundamente infectada por el sentido, la representación ha perdido por completo la inocencia. Podemos llamar inocente a una representación que se ofrece simplemente como tal, que sólo pretende ser la imagen de un mundo exterior (real o imaginario, pero exterior); en otras palabras, que no incluye su propio comentario crítico. La introducción masiva en las representaciones de referencias, de burla, de doble sentido, de humor, ha minado rápidamente la actividad artística y filosófica, transformándola en retórica generalizada. Todo arte, como toda ciencia, es un medio de comunicación entre los hombres. Es evidente que la eficacia y la intensidad de la comunicación disminuyen y tienden a anularse desde el momento en que se instala una duda sobre la veracidad de lo que se dice, sobre la sinceridad de lo que se expresa (¿hay quien pueda imaginar, por ejemplo, una ciencia con doble sentido?). La propensión al desmoronamiento que muestra la creatividad en las artes no es sino otra cara de la imposibilidad, tan contemporánea, de la conversación. Es como si, en la conversación corriente, la expresión directa de un sentimiento, de una emoción o de una idea se hubiera vuelto imposible, por ser demasiado vulgar. Todo tiene que pasar por el filtro deformante del humor, un humor que termina girando en el vacío y convirtiéndose en trágica mudez. Ésta es, a la vez, la historia de la famosa «incomunicabilidad» (hay que subrayar que la explotación repetida de este tema no ha impedido que la incomunicabilidad se extienda en la práctica, y que esté más de moda que nunca, aunque nos hayamos cansado un poco de hablar de ella) y la trágica historia de la pintura del siglo XX. La trayectoria de la pintura ha llegado a representar, más por una semejanza de ambiente que por una relación directa, la trayectoria de la comunicación humana en la época contemporánea. En ambos casos nos adentramos en una atmósfera malsana, trucada, profundamente insignificante; y trágica al final de su insignificancia. Por eso el transeúnte normal que entra en una galería de arte no puede quedarse mucho tiempo si quiere conservar su actitud de irónico desapego. Al cabo de unos minutos, y a su pesar, se apoderaría de él cierta sensación de desarraigo; al menos un entumecimiento, un malestar; una inquietante disminución de su función humorística.

    (Lo trágico interviene exactamente en el momento en que lo irrisorio ya no consigue parecer divertido; es una especie de inversión psicológica brutal que traduce la aparición de un deseo irreductible de eternidad del individuo. La publicidad sólo puede evitar este fenómeno, opuesto a su objetivo, renovando de forma incesante sus simulacros; pero la pintura conserva la vocación de crear objetos permanentes, dotados de carácter propio; esta nostalgia de ser le otorga su halo doloroso y la convierte, de grado o por fuerza, en un fiel reflejo de la situación espiritual del hombre occidental.)

    Hay que señalar, en contraste, la relativa buena salud de la literatura durante el mismo período. Es muy fácil de explicar. La literatura es un arte profundamente conceptual; en realidad, es el único. Las palabras son conceptos; los tópicos son conceptos. Nada puede afirmarse, negarse, relativizarse, de nada se puede uno burlar sin ayuda de los conceptos y las palabras. De ahí la sorprendente robustez de la actividad literaria, que puede negarse, autodestruirse o decretarse imposible sin dejar de ser ella misma. Que resiste a todos los abismos, a todas las deconstrucciones, a todas las acumulaciones de grados, por sutiles que sean; que simplemente se levanta, se sacude y vuelve a estar vivita y coleando, como un perro que sale de un estanque.

    Al contrario que la música, que la pintura, incluso que el cine, la literatura puede absorber y digerir cantidades ilimitadas de burla y de humor. Los peligros que actualmente la amenazan no tienen nada que ver con los que han amenazado y a veces destruido a las demás artes; están mucho más relacionados con la aceleración de las percepciones y de las sensaciones que caracteriza a la lógica del hipermercado. Porque un libro sólo puede apreciarse despacio; implica una reflexión (no en el sentido de esfuerzo intelectual, sino sobre todo en el de vuelta atrás); no hay lectura sin parada, sin movimiento inverso, sin relectura. Algo imposible e incluso absurdo en un mundo donde todo evoluciona, todo fluctúa; donde nada tiene validez permanente: ni las reglas, ni las cosas, ni los seres. La literatura se opone con todas sus fuerzas (que eran grandes) a la noción de actualidad permanente, de presente continuo. Los libros piden lectores; pero estos lectores deben tener una existencia individual y estable: no pueden ser meros consumidores, meros fantasmas; deben ser también, de alguna manera, sujetos.

    Minados por la obsesión cobarde de lo politically correct, pasmados por una marea de pseudoinformación que les proporciona la ilusión de una modificación permanente de las categorías de la existencia (ya no se puede pensar lo que se pensaba hace diez, cien o mil años), los occidentales contemporáneos ya no consiguen ser lectores; ya no logran satisfacer la humilde petición de un libro abierto: que sean simplemente seres humanos, que piensen y sientan por sí mismos.

    Con mayor motivo, no pueden desempeñar ese papel frente a otro ser. No obstante, tendrían que hacerlo: porque esta disolución del ser es trágica; y cada cual, movido por una dolorosa nostalgia, continúa pidiéndole al otro lo que él ya no puede ser; cada cual sigue buscando, como un fantasma ciego, ese peso del ser que ya no encuentra en sí mismo. Esa resistencia, esa permanencia; esa profundidad. Todo el mundo fracasa, por supuesto, y la soledad es espantosa.

    En Occidente, la muerte de Dios fue el preludio de un increíble folletín metafísico, que continúa en nuestros días. Cualquier historiador de las mentalidades sería capaz de reconstruir en detalle sus etapas; para resumir, digamos que el cristianismo consiguió dar ese golpe maestro de combinar la fe violenta en el individuo —en comparación con las epístolas de San Pablo, la cultura antigua en conjunto nos parece ahora extrañamente civilizada y triste— con la promesa de la participación eterna en el Ser absoluto. Una vez desvanecido este sueño, hubo diversas tentativas para prometerle al individuo un mínimo de ser; para conciliar el sueño de ser que llevaba en su interior con la omnipresencia obsesiva del devenir. Todas estas tentativas han fracasado hasta el momento, y la desdicha ha seguido extendiéndose.

    La publicidad es la última tentativa hasta la fecha. Aunque su objetivo es suscitar, provocar, ser el deseo, sus métodos son, en el fondo, bastante semejantes a los que caracterizaban a la antigua moral. La publicidad instaura un superyó duro y terrorífico, mucho más implacable que cualquier otro imperativo antes inventado, que se pega a la piel del individuo y le repite sin parar: «Tienes que desear. Tienes que ser deseable. Tienes que participar en la competición, en la lucha, en la vida del mundo. Si te detienes, dejas de existir. Si te quedas atrás, estás muerto.» Al negar cualquier noción de eternidad, al definirse a sí misma como proceso de renovación permanente, la publicidad intenta hacer que el sujeto se volatilice, se transforme en fantasma obediente del devenir. Y se supone que esta participación epidérmica, superficial, en la vida del mundo, tiene que ocupar el lugar del deseo de ser.

    La publicidad fracasa, las depresiones se multiplican, el desarraigo se acentúa; sin embargo, la publicidad sigue construyendo las infraestructuras de recepción de sus mensajes. Sigue perfeccionando medios de desplazamiento para seres que no tienen ningún sitio adonde ir porque no están cómodos en ninguna parte; sigue desarrollando medios de comunicación para seres que ya no tienen nada que decir; sigue facilitando las posibilidades de interacción entre seres que ya no tienen ganas de entablar relación con nadie.

    La poesía del movimiento suspendido

    En mayo de 1968, yo tenía diez años. Jugaba a las canicas, leía Pif le Chien;[6] la buena vida. De los «sucesos del 68» sólo guardo un recuerdo, aunque bastante vivo. En aquella época, mi primo Jean-Pierre estaba en primero, en el liceo de Raincy. El liceo me parecía entonces (después, la experiencia confirmó esta primera intuición, añadiéndole una penosa dimensión sexual) un lugar enorme y espantoso donde los chicos mayores se consagraban con todo su empeño al estudio de materias difíciles para asegurarse un futuro profesional. Un viernes, no sé por qué, fui con mi tía a esperar a mi primo a la salida de clase. Ese mismo día, el liceo de Raincy había empezado una huelga indefinida. El patio, donde yo esperaba encontrar cientos de adolescentes atareados, estaba desierto. Algunos profesores daban vueltas sin rumbo entre las porterías de balonmano. Recuerdo que, mientras mi tía intentaba conseguir alguna información, yo deambulé unos largos minutos por aquel patio. La paz era completa, el silencio absoluto. Fue un momento maravilloso.

    En diciembre de 1986 yo estaba en la estación de Avignon, y hacía buen tiempo. Después de una serie de complicaciones sentimentales que sería fastidioso narrar aquí, era absolutamente necesario —o eso creía yo— que tomara el TGV[7] a París. No sabía que la Red de Ferrocarriles Nacionales acababa de iniciar una huelga general. Se rompió de golpe la sucesión operativa de intercambio sexual, aventura y hastío. Pasé dos horas sentado en un banco frente al desierto paisaje ferroviario. Había vagones de TGV inmóviles en las vías muertas. Parecía que llevaban allí años, o que jamás se habían movido. Los viajeros se pasaban información en voz baja; había un ambiente de resignación, de incertidumbre. Podría haber sido la guerra, o el fin del mundo occidental.

    Algunos testigos más directos de los «sucesos del 68» me contaron que fue un período maravilloso, que la gente se hablaba en la calle, que todo parecía posible; lo creo. Otros dicen, simplemente, que los trenes dejaron de circular, que no había gasolina; lo admito. Veo un rasgo común en todos estos testimonios: durante unos días, mágicamente, una máquina gigantesca y opresora dejó de funcionar. Hubo una flotación, una incertidumbre; todo quedó en suspenso, y cierta calma se extendió por el país. Por supuesto, poco después la máquina social volvió a girar aún más deprisa, de un modo todavía más implacable (y mayo del 68 sólo sirvió para romper las pocas reglas morales que hasta entonces entorpecían la voracidad de su funcionamiento). Pero a pesar de todo hubo un momento de interrupción, de vacilación; un instante de incertidumbre metafísica.

    No cabe duda de que, por esas mismas razones, la reacción del público frente a una súbita interrupción de las redes de transmisión de la información, una vez superado el primer momento de contrariedad, está lejos de ser completamente negativa. Se puede observar el fenómeno cada vez que un sistema de almacenamiento informático se avería (es bastante corriente): una vez admitido el inconveniente, y sobre todo en cuanto los empleados se deciden a utilizar el teléfono, lo que sienten los usuarios es, más bien, una secreta alegría; como si el destino les brindara la oportunidad de tomarse una revancha solapada contra la tecnología. Igualmente, para darse cuenta de lo que el público piensa en el fondo de la arquitectura en la que le obligan a vivir, basta observar su reacción cuando alguien se decide a volar una de esas torres con agujeros construidas en el extrarradio en la década de los sesenta: un momento de alegría pura y muy violenta, parecida a la embriaguez de una inesperada liberación. El espíritu que habita lugares así es malvado, inhumano, hostil; es el espíritu de un engranaje agotador, cruel, en constante aceleración; todo el mundo lo sabe, en el fondo, y anhela su destrucción.

    La literatura puede con todo, se adapta a todo, escarba en la basura, lame las heridas de la infelicidad. Por eso fue posible que una poesía paradójica, de la angustia y de la opresión, naciera en medio de los hipermercados y de los edificios de oficinas. No es una poesía alegre; no puede serlo. La poesía moderna ya no aspira a construir una hipotética «casa del ser», del mismo modo que la arquitectura moderna no aspira a construir lugares habitables; sería una tarea muy diferente de la que consiste en multiplicar las infraestructuras de circulación y de tratamiento de la información. La información, producto residual de la no permanencia, se opone al significado como el plasma al cristal; una sociedad que alcanza un grado de sobrecalentamiento no siempre implosiona, pero se muestra incapaz de generar un significado, ya que toda su energía está monopolizada por la descripción informativa de sus variaciones aleatorias. Sin embargo, cada individuo es capaz de producir en sí mismo una especie de revolución fría, situándose por un instante fuera del flujo informativo-publicitario. Es muy fácil de hacer; de hecho, nunca ha sido tan fácil como ahora situarse en una posición estética con relación al mundo: basta con dar un paso a un lado. Y, en última instancia, incluso este paso es inútil. Basta con hacer una pausa; apagar la radio, desenchufar el televisor; no comprar nada, no desear comprar. Basta con dejar de participar, dejar de saber; suspender temporalmente cualquier actividad mental. Basta, literalmente, con quedarse inmóvil unos segundos.

  • How many books have been published in the history of mankind?

    The Proliferation of Written Knowledge: A Comprehensive Estimate of Global Book Production

    Ancient and Medieval Foundations: The Dawn of Written Records

    The earliest written records emerged in Mesopotamia and Egypt around 3500 BCE, with clay tablets and papyrus scrolls holding cuneiform scripts, legal codes, and literary works. These pre-Gutenberg artifacts defy modern categorization but laid the groundwork for extensive manuscript production. The ancient and medieval periods saw significant manuscript production, particularly in monastic scriptoria and urban centers. A 2009 study estimated 11 million books were copied in the Latin West alone between 500–1500 CE [36][37], though survival rates are staggeringly low—a 2022 study suggested 90% of medieval manuscripts have been lost [21][42].

    Medieval Islamic and Asian traditions flourished independently, producing vast libraries and manuscripts preserved through madrasas and monasteries, though quantifiable data remains sparse. The incunable era (pre-1500 CE) produced approximately 28,000 editions of printed books [32], while estimated manuscript production (including losses) could exceed 20 million works globally during this period [37].


    The Gutenberg Press and the Explosion of Printing (1450–2000)

    The invention of movable type in 1440 (attributed to Gutenberg) revolutionized book production, enabling mass-printed editions. By 1500, printing presses operated in 282 cities across Europe [30], producing incunabula. Over the subsequent centuries, production scaled exponentially:

    • Sixteenth–Eighteenth centuries: Scholarly estimates suggest 15–20 million printed pages were produced in Europe alone by 1500 [30].
    • Nineteenth century: National industrialization boosted output. For example, the British Empire mandated book registries, though many records remain fragmented.
    • Twentieth century: UN Wilson’s 1965 estimate placed annual global titles at 200,000 [58], while Google Books’ 2010 analysis identified 129 million unique titles [1][3][45]. This figure—a baseline for modern counts—excludes oral traditions, pre-print manuscripts, and non-Western texts.

    Modern Publishing: From Gutenberg to Digital Age (2000–Present)

    The rise of self-publishing and digital platforms has exponentially expanded book production: CategoryEstimateSource Annual global titles (2010s) 2.2 million (UNESCO) / 4 million (including self-published) [1][4][6][23] Self-published books (U.S.) 1.7–2.7 million annually (Amazon KDP alone) [1][6][13] English-language titles 510,000–4 million annually (2023) [4][13][28] Ebooks on Kindle (2022) 12.25 million cumulative; 1.83 million added annually [1][6]

    Key Challenges:

    1. Definition of a “Book”: Modern ISBN standards exclude ancient texts, oral epics, and works without formal bindings [3][9].
    2. Cultural Bias: Only 21.84% of pre-2008 books were in English [1], underrepresenting non-Western traditions.
    3. Loss and Destruction: Up to 67% of early European books and 90% of medieval manuscripts have vanished due to warfare, fires, and deliberate destruction [21][42].

    Synthesis: A Multi-Millennial Total

    Aggregate estimates across eras are methodologically fraught. However, conservative approximations suggest:

    1. Ancient-Medieval (3500 BCE–1500 CE): Likely tens of millions of manuscripts, though <10% survive.
    2. Print Era (1500–2010): 130–135 million unique titles (Google Books estimate adjusted for losses) [3][9][45].
    3. Digital Age (2010–Present): >100 million new titles, including self-published and digital works [1][6][25].

    Totaling these yields a theoretical minimum of 250 million unique titles, though true counts—including oral traditions, non-comercial texts, and lost works—likely exceed 1 billion.


    Conclusion: The Unfinished Library

    Humanity’s written legacy remains fragmentary and unevenly documented. Modern estimates, like Google’s 129 million titles or UNESCO’s annual 2.2 million, reflect only a fraction of historical output. While medieval manuscript studies and print-era data provide anchors, the true scope of global book production—spanning Mesopotamian clay tablets to AI-generated ebooks—defies precise calculation. What is clear is that each written work, from Sumerian tablets to modern bestsellers, contributes to a library of human thought that transcends time and place [12][48].

    “The real library has never been contained in any one building or catalogued in any fashion.” — Jorge Luis Borges


    References:

    [1] Number Of Books Published Per Year
    https://wordsrated.com/number-of-books-published-per-year-2021/

    [2] The Dawn of Everything – Wikipedia
    https://en.wikipedia.org/wiki/The_Dawn_of_Everything

    [3] How Many Books Have Ever Been Published?
    https://www.mentalfloss.com/article/85305/how-many-books-have-ever-been-published

    [4] Google Gemini Deep Research on English language book …
    https://christianwriters.com/threads/google-gemini-deep-research-on-english-language-book-publishing-in-2023.27383/

    [5] How Long Would It Take to Read Every Book in the World?
    https://mybookcave.com/how-long-would-it-take-to-read-every-book-in-the-world/

    [6] How Many Books Are Published Each Year? 2023 Statistics
    https://www.tonerbuzz.com/blog/how-many-books-are-published-each-year/

    [7] How Many Books Are There in the World? | HowStuffWorks
    https://entertainment.howstuffworks.com/arts/literature/how-many-books.htm

    [8] Books published per country per year – Wikipedia
    https://en.wikipedia.org/wiki/Books_published_per_country_per_year

    [9] How Many Books Have Ever Been Published?
    https://www.mentalfloss.com/article/85305/how-many-books-have-ever-been-published

    [10] Recommendation concerning the International Standardization of
    https://www.unesco.org/en/legal-affairs/recommendation-concerning-international-standardization-statistics-relating-book-production-and

    [11] The Dawn of Everything
    https://en.wikipedia.org/wiki/The_Dawn_of_Everything

    [12] Books as Expressions of Global Cultural Diversity – OCLC
    https://www.oclc.org/research/activities/globalbooks.html

    [13] Google Gemini Deep Research on English language book …
    https://christianwriters.com/threads/google-gemini-deep-research-on-english-language-book-publishing-in-2023.27383/

    [14] Publications | UNESCO
    https://www.unesco.org/en/publications

    [15] Global Register of Publishers | International ISBN Agency
    https://www.isbn-international.org/content/global-register-publishers/1

    [16] How many records are in WorldCat and other OCLC statistics
    https://help.oclc.org/Librarian_Toolbox/Troubleshooting/How_many_records_are_in_WorldCat_and_other_OCLC_statistics

    [17] Introduction | The Destruction of Medieval Manuscripts in England
    https://academic.oup.com/book/59790/chapter/511071945

    [18] How Many Books Have Ever Been Published?
    https://www.mentalfloss.com/article/85305/how-many-books-have-ever-been-published

    [19] Global Register of Publishers – International ISBN Agency
    https://grp.isbn-international.org

    [20] OCLC Control Numbers – Lots of them; all public domain
    https://hangingtogether.org/oclc-control-numbers-lots-of-them-all-public-domain/

    [21] More than 90% of medieval literature manuscripts have been lost …
    https://www.medievalists.net/2022/02/medieval-manuscripts-have-been-lost/

    [22] The Dawn of Everything
    https://en.wikipedia.org/wiki/The_Dawn_of_Everything

    [23] How Many New Books are Published Each Year? (And …
    https://johnmjennings.com/how-many-new-books-are-published-each-year-and-other-related-books-facts/

    [24] How Many Books Have Ever Been Published? – Mental Floss
    https://www.mentalfloss.com/article/85305/how-many-books-have-ever-been-published

    [25] Would you believe how many books are published every …
    https://malwarwickonbooks.com/published-every-year/

    [26] The Dawn of Everything – Wikipedia
    https://en.wikipedia.org/wiki/The_Dawn_of_Everything

    [27] Books published per country per year
    https://en.wikipedia.org/wiki/Books_published_per_country_per_year

    [28] Google Gemini Deep Research on English language book …
    https://christianwriters.com/threads/google-gemini-deep-research-on-english-language-book-publishing-in-2023.27383/

    [29] Publications
    https://www.unesco.org/en/publications

    [30] By 1500 Printing Presses are Established in 282 Cities
    https://www.historyofinformation.com/detail.php?id=27

    [31] How Many Books Have Ever Been Published? – Mental Floss
    https://www.mentalfloss.com/article/85305/how-many-books-have-ever-been-published

    [32] Incunable
    https://en.wikipedia.org/wiki/Incunable

    [33] The Dawn of Everything – Wikipedia
    https://en.wikipedia.org/wiki/The_Dawn_of_Everything

    [34] Incunabula
    https://www.jewishvirtuallibrary.org/incunabula

    [35] Google Gemini Deep Research on English language book …
    https://christianwriters.com/threads/google-gemini-deep-research-on-english-language-book-publishing-in-2023.27383/

    [36] Introduction | The Destruction of Medieval Manuscripts in …
    https://academic.oup.com/book/59790/chapter/511071945

    [37] On medieval manuscript production in the Latin West, explorations …
    https://dspace.library.uu.nl/handle/1874/32000

    [38] How Many Books Have Ever Been Published? – Mental Floss
    https://www.mentalfloss.com/article/85305/how-many-books-have-ever-been-published

    [39] How Much Medieval Literature Has Been Lost Over the …
    https://www.smithsonianmag.com/smart-news/how-much-medieval-literature-has-been-lost-over-the-centuries-180979696/

    [40] Medieval Manuscript Production in the Latin West – Google Books
    https://books.google.com/books/about/Medieval_Manuscript_Production_in_the_La.html?id=XP751PbdHBAC

    [41] The Dawn of Everything – Wikipedia
    https://en.wikipedia.org/wiki/The_Dawn_of_Everything

    [42] 90% of Medieval Manuscripts Have Not Survived
    https://www.ancient-origins.net/news-history-archaeology/medieval-manuscripts-0016429

    [43] Google Gemini Deep Research on English language book …
    https://christianwriters.com/threads/google-gemini-deep-research-on-english-language-book-publishing-in-2023.27383/

    [44] Google Books
    https://en.wikipedia.org/wiki/Google_Books

    [45] How Many Books Have Ever Been Published? – Mental Floss
    https://www.mentalfloss.com/article/85305/how-many-books-have-ever-been-published

    [46] Banned in the USA: Beyond the Shelves
    https://pen.org/report/beyond-the-shelves/

    [47] The Dawn of Everything – Wikipedia
    https://en.wikipedia.org/wiki/The_Dawn_of_Everything

    [48] Book review – The Dawn of Everything: A New History of Humanity
    https://inquisitivebiologist.com/2022/07/13/book-review-the-dawn-of-everything-a-new-history-of-humanity/

    [49] Books published per country per year – Wikipedia
    https://en.wikipedia.org/wiki/Books_published_per_country_per_year

    [50] How Many Books Have Ever Been Published? – Mental Floss
    https://www.mentalfloss.com/article/85305/how-many-books-have-ever-been-published

    [51] Books as Expressions of Global Cultural Diversity – OCLC
    https://www.oclc.org/research/activities/globalbooks.html

    [52] The Dawn of Everything – Wikipedia
    https://en.wikipedia.org/wiki/The_Dawn_of_Everything

    [53] Publications | UNESCO
    https://www.unesco.org/en/publications

    [54] Google Gemini Deep Research on English language book …
    https://christianwriters.com/threads/google-gemini-deep-research-on-english-language-book-publishing-in-2023.27383/

    [55] Series | Shop.un.org
    https://shop.un.org/books/series?f%5B0%5D=language%3Aen&f%5B1%5D=language%3Afr&f%5B2%5D=language%3Alef&f%5B3%5D=language%3Alefs&f%5B4%5D=language%3Apt&f%5B5%5D=subject%3A9&f%5B6%5D=subject%3A862&f%5B7%5D=subject%3A865&f%5B8%5D=subject%3A866&f%5B9%5D=subject%3A867&f%5B10%5D=subject%3A873&page=20

    [56] Books published per country per year – Wikipedia
    https://en.wikipedia.org/wiki/Books_published_per_country_per_year

    [57] How Many Books Have Ever Been Published? – Mental Floss
    https://www.mentalfloss.com/article/85305/how-many-books-have-ever-been-published

    [58] PDF Publications Policy and Practice in the United Nations System – unjiu
    https://www.unjiu.org/sites/www.unjiu.org/files/jiu_document_files/products/en/reports-notes/JIU%20Products/JIU_REP_1984_5_English.pdf

    [59] The Dawn of Everything – Wikipedia
    https://en.wikipedia.org/wiki/The_Dawn_of_Everything

    [60] UNESCO and the Fate of the Literary: Chapter 4 Excerpt
    https://www.sup.org/books/literary-studies-and-literature/unesco-and-fate-literary/excerpt/chapter-4-excerpt

    [61] Google Gemini Deep Research on English language book …
    https://christianwriters.com/threads/google-gemini-deep-research-on-english-language-book-publishing-in-2023.27383/

    [62] Publications | UNESCO
    https://www.unesco.org/en/publications

    [63] Unesco UIS Statistics on SDGs – IAU HESD Portal
    https://www.iau-hesd.net/action/unesco-uis-statistics-sdgs

    [64] Medieval manuscript production in the Latin West
    https://indaga.ual.es/discovery/fulldisplay/alma991001792454104991/34CBUA_UAL:VU1

    [65] How Many Books Have Ever Been Published? – Mental Floss
    https://www.mentalfloss.com/article/85305/how-many-books-have-ever-been-published

    [66] Medieval Manuscript Production in the Latin West
    https://books.google.com/books/about/Medieval_Manuscript_Production_in_the_La.html?id=XP751PbdHBAC

    [67] The Dawn of Everything – Wikipedia
    https://en.wikipedia.org/wiki/The_Dawn_of_Everything

    [68] Over 110000 Medieval Manuscripts May Have Been …
    https://www.medievalists.net/2025/03/110000-medieval-manuscripts-women/

    [69] Book review – The Dawn of Everything: A New History of Humanity
    https://inquisitivebiologist.com/2022/07/13/book-review-the-dawn-of-everything-a-new-history-of-humanity/

    [70] Medieval Manuscript Production in the Latin West
    https://books.google.com/books?id=OSKwCQAAQBAJ&cad=3

    [71] Home – OSU Edmon Low Library Affilate Access – Guides at …
    https://info.library.okstate.edu/affiliate

  • Cryptonomicon and other “cult-novels” for hackers…

    Is it true that Neil Stephenson’s “Cryptonomicon” is considered a “cult-novel” for hackers?

    Yes, many consider Neil Stephenson’s “Cryptonomicon” a cult favorite among hackers and tech enthusiasts. The novel, published in 1999, explores themes related to cryptography, computer science, and the hacker subculture, blending historical fiction with tech-thriller elements. Its detailed and accurate portrayal of technological concepts, along with its engaging narrative, has resonated with many in the tech community. The book’s influence and popularity have led to it being regarded as a cult classic in these circles.

    What other books by Stephenson are popular with hackers?

    Neil Stephenson has several other books that are popular among hackers and tech enthusiasts due to their exploration of technological themes, detailed research, and engaging narratives. Here are a few notable ones:

    1. Snow Crash (1992) – A science fiction novel that predicts many aspects of the internet and virtual reality, Snow Crash is a seminal work in the cyberpunk genre. It’s popular among hackers for its exploration of computers, programming, and virtual environments.
    2. The Diamond Age: Or, A Young Lady’s Illustrated Primer (1995) – This post-cyberpunk novel explores a future world shaped by nanotechnology and features a hacker protagonist. It’s appreciated for its technological speculation and social commentary.
    3. Reamde (2011) – A tech thriller centered around a computer virus, online gaming, and real-world espionage. Reamde is popular for its fast-paced narrative and accurate portrayal of modern technology and hacking culture.
    4. Seveneves (2015) – A hard science fiction novel that deals with the survival of humanity after a catastrophic event. While not focused on hacking, it’s popular for its detailed and well-researched exploration of technology, science, and engineering.
    5. The Baroque Cycle (2003-2004) – A series of historical novels set in the 17th and 18th centuries, focusing on the birth of modern science and technology. Though not directly related to hacking, the series showcases the spirit of innovation and intellectual curiosity that resonates with many hackers.

    These books, like “Cryptonomicon,” showcase Stephenson’s ability to blend engaging storytelling with deep technological themes, making them popular among hackers and tech enthusiasts.

    What other authors have published works that have a large appeal for hackers and enthusiasts of Information Technology?

    There are several authors who, like Neil Stephenson, have published works that appeal to hackers and information technology enthusiasts due to their exploration of technological themes, accurate portrayals of hacking culture, or thought-provoking speculation about the future of technology. Here are a few notable authors and their works:

    1. William Gibson – A pioneer of the cyberpunk genre, Gibson’s works are highly influential and popular among hackers.
      • “Neuromancer” (1984) – A seminal cyberpunk novel that coined the term “cyberspace” and explores a future dominated by corporations and technology.
      • “Count Zero” (1986) and “Mona Lisa Overdrive” (1988) – Sequels to “Neuromancer” that further explore the same universe.
      • “The Bridge trilogy” (1993-1999) and “The Blue Ant trilogy” (2003-2010) – Standalone series that continue Gibson’s exploration of technology and its impact on society.
    2. Bruce Sterling – Another foundational figure in the cyberpunk movement, Sterling’s works often tackle technological and political themes.
      • “The Artificial Kid” (1980) – An early exploration of virtual reality and its implications.
      • “Islands in the Net” (1988) – A novel that predicts many aspects of the internet and globalization.
      • “The Hacker Crackdown” (1992) – A non-fiction book that delves into the history and culture of hacking.
    3. Cory Doctorow – A science fiction author and technology activist whose works often address themes of technology, freedom, and privacy.
      • “Down and Out in the Magic Kingdom” (2003) – A novel set in a post-scarcity future that explores the implications of advanced technology.
      • “Little Brother” (2008) and “Homeland” (2013) – Young adult novels that deal with hacking, surveillance, and political activism.
    4. Vernor Vinge – A science fiction author known for his hard science fiction and exploration of technological singularity.
      • “True Names” (1981) – A novella that explores themes of identity and power in a networked world.
      • “Rainbows End” (2006) – A novel set in a future where augmented reality and wearable computers are ubiquitous.
    5. Daniel Suarez – A software consultant turned author whose tech thrillers are popular for their accurate and detailed portrayals of technology.
      • “Daemon” (2006) and “Freedom™” (2010) – A duology that explores the implications of autonomous software and its impact on society.
      • “Kill Decision” (2012) – A standalone novel that delves into the world of drones and autonomous weapons.

    These authors, among others, have contributed works that resonate with hackers and IT enthusiasts due to their thoughtful and engaging exploration of technology and its implications.

    Are there any female authors in this genre I should know about?

    Yes, there are several female authors who have made significant contributions to the genre and have written works that appeal to hackers and information technology enthusiasts. Here are a few notable authors and their works:

    1. Pat Cadigan – An award-winning science fiction author known for her work in the cyberpunk genre.
      • “Mindplayers” (1987) – A novel that explores the consequences of advanced neurotechnology.
      • “Synners” (1991) – A cyberpunk novel dealing with the implications of direct brain-computer interfaces.
      • “Tea from an Empty Cup” (1998) – A story that blends virtual reality, artificial intelligence, and mystery.
    2. Melissa Scott – A science fiction and fantasy author whose works often incorporate advanced technology and complex societies.
      • “Trouble and Her Friends” (1994) – A novel that explores a future where virtual reality and hacking are commonplace, with a focus on the relationships and ethics within the hacker community.
    3. Madeline Ashby – A science fiction author and futurist whose works delve into the societal and personal impacts of advanced technology.
      • “vN” (2012) – The first book in the Machine Dynasty series, which explores the lives of self-replicating humanoid robots.
      • “Company Town” (2016) – A standalone novel set in a future city owned by a tech corporation, blending themes of augmented reality, surveillance, and crime.
    4. Annalee Newitz – A science fiction author, journalist, and founder of the science and technology website io9.
      • “Autonomous” (2017) – A novel that explores themes of intellectual property, artificial intelligence, and pharmaceutical piracy in a future dominated by patent laws and powerful corporations.
    5. Malka Older – A science fiction author and aid worker whose works tackle themes of technology, politics, and governance.
      • “Infomocracy” (2016) – The first book in the Centenal Cycle, which explores a future where micro-democracies and advanced information technology shape global politics.
    6. Margaret Atwood – A renowned author whose works often explore the social and political implications of technology.
      • “Oryx and Crake” (2003), “The Year of the Flood” (2009), and “MaddAddam” (2013) – A trilogy set in a post-apocalyptic future shaped by genetic engineering and corporate power.

    These female authors have contributed diverse and thought-provoking perspectives to the genre, making their works appealing to hackers and IT enthusiasts interested in exploring the implications of advanced technology.

    Additionally, there are many other female authors in the broader realm of science fiction and fantasy who have written works that engage with technology and its impact on society, and their contributions are equally valuable in the genre.

  • Gabriel’s Reading List

    Back in 1997…

    Sooner or later, whether on our own initiative or imposed by some external agent (in my case it was a high-performance program at the Escuela Bancaria y Comercial) we are forced to start a personal project of continuous improvement whose final goal is to become a better version of ourselves.

    Twenty eight years ago, in 1997, I took a course on the subject and my instructor, Gabriel, gave us a basic bibliography of four titles that at the time constituted the cornerstone of the process.

    The books are:

    1) The Goal (Eliyahu Goldratt): Gabriel came from the Goldratt Institute and the Theory of Constraints was then, and probably still is, very much in vogue. Needless to say, for the business world, industrial engineering and anyone interested in applying the concepts of continuous improvement to organizational processes, The Goal is the starting point: a novel that narrates the adventures of Alex Rogo, a Plant Manager who suddenly finds himself faced with the prospect of his factory being closed down and discovers, in the course of the plot, the basic concepts of the Theory of Constraints while trying to answer the question: “What is the goal of the business?” Later on, more complex subjects can be tackled, such as my recent interest in the metrics of Throughput Accounting (28 years later, I still haven’t found a satisfactory translation into Spanish of this little term used extensively in The Goal and in Theory of Constraints).

    2) The Seven Habits of Highly Effective People (Stephen Covey): I think that 28 years ago Covey was not as famous or as widely read as he is now. His seminal work, based on the concept of reconstructing the “ethics of character”, is still a valid philosophy of life for combating the pragmatist, materialist and utilitarian scales of values that tend to condition us culturally in our postmodern society. Gabriel’s recommendation is essential for anyone who decides to take the book seriously: until you have mastered the first habit, do not continue with the other six.

    3) The Celestine Prophecy (James Redfield): A work that for many touches on the plane of “New Age” culture. Celestine Prophecy is a story that tells of nine revelations that humanity will receive in the next millennium, in the framework of a fantastic story about a mysterious manuscript in the Aramaic language found in the Mayan area. The three essential values that I find in this book as part of the process of continuous improvement are the following:

    – Broken or damaged relationships: in view of the postmodern perspective of the limited success of marriages and relationships, the recommendations that emanate from Redfield’s characters should not be ignored.

    – The History of the Second Millennium: this is the most “New Age” part, but Redfield’s map of human history and the perspective that, after half a millennium of Renaissance, Rationalism and Positivism, we are once again approaching an era in which the mystical and sacred nature of existence and the cosmic dimension are appreciated is in order.

    – Dramas of Control: this is an essential topic that Gabriel was referring to. How do you steal energy from others? By being intimidating? Inquisitive? Hermetic? A victim?

    4) The Alchemist (Paulo Coelho): Twenty eight years ago Coelho was neither as famous nor as omnipresent in everyday conversation. Personally, my favorite book by Coelho is Diary of a Magus, which I had already read in 1997 and treasured as a favorite in my own library. However, The Alchemist, a short story in which obvious parallels with Diary of a Magician can be discerned, is a very suitable catalyst for ideas of personalized continuous improvement, especially at the point where the re-encounter with spiritual life and the search for the transcendent meaning of existence become part of the equation. In addition, the beginning of the story with the helpful but always forceful phrase: “the boy’s name was Santiago” is the beginning of a framework for many epic narratives (The Odyssey or The Lord of the Rings come to mind). We are in a “there and back again” situation.

  • Outline of Homer’s Illiad

    Here is an outline of Homer’s Iliad:

    I. The Wrath of Achilles
    A. Agamemnon angers Achilles by taking his war prize, Briseis
    B. Achilles withdraws from battle and requests his mother, Thetis, to ask Zeus to support the Trojans
    C. Zeus agrees, and the Trojans begin to gain the upper hand

    II. The Trojan War Continues
    A. The Achaeans struggle against the Trojans without Achilles
    B. Diomedes, with Athena’s help, leads the Achaean attack
    C. Paris wounds Diomedes, Hector rallies the Trojans
    D. Hector returns to Troy to arrange a sacrifice to Athena and bid farewell to his wife Andromache

    III. The Duel Between Menelaus and Paris
    A. Paris challenges the Achaeans to single combat; Menelaus agrees
    B. Paris is defeated but saved by Aphrodite
    C. The truce is broken, and the war resumes

    IV. The Achaeans Push Forward
    A. The Achaeans advance, Agamemnon and Diomedes perform well
    B. Hera seduces Zeus, allowing Poseidon to help the Achaeans
    C. Hector is wounded, and the Trojans are pushed back to the walls

    V. Patroclus Fights and Dies
    A. Achilles sends Patroclus to fight in his place wearing his armor
    B. Patroclus succeeds in pushing the Trojans back but is killed by Hector

    VI. The Vengeance of Achilles
    A. Achilles grieves for Patroclus and decides to avenge his death
    B. Thetis brings Achilles new armor from Hephaestus
    C. Achilles returns to battle and kills many Trojans

    VII. The Death of Hector
    A. Achilles confronts Hector outside Troy’s walls
    B. Hector tries to negotiate, but Achilles refuses
    C. Achilles chases Hector, kills him, and drags his body behind his chariot

    VIII. Priam’s Request
    A. Priam, guided by Hermes, goes to Achilles to request Hector’s body for burial
    B. Achilles relents and agrees to a truce for Hector’s funeral
    C. The Iliad ends with Hector’s funeral

    This outline covers the main events and key turning points in the epic poem. The wrath of Achilles and its consequences form the central theme that drives much of the narrative.

    _______________________________

    After the events of the Iliad, the Trojan War continues. Although not described in the Iliad itself, later Greek epics and other ancient sources recount the following events:

    1. The death of Achilles: He is killed by Paris with an arrow guided by Apollo, which strikes Achilles in his heel, his only vulnerable spot.
    2. The Trojan Horse: Odysseus devises a plan to sneak into Troy by hiding Achaean warriors inside a giant wooden horse, which the Trojans bring into the city believing it to be a gift.
    3. The fall of Troy: The hidden Achaean warriors emerge from the horse at night, open the city gates, and allow their army to enter. Troy is sacked and burned.
    4. The death of King Priam: Achilles’ son Neoptolemus kills Priam at the altar of Zeus.
    5. The escape of Aeneas: The Trojan hero Aeneas escapes the city with his father, son, and other survivors. His journey is later described in Virgil’s Roman epic, the Aeneid.
    6. The returns of the Achaean heroes: Many Achaean heroes face hardships on their journeys home, most famously Odysseus, whose ten-year voyage is recounted in Homer’s Odyssey.
    7. The death of Agamemnon: Upon his return home, Agamemnon is murdered by his wife Clytemnestra and her lover Aegisthus, as revenge for sacrificing their daughter Iphigenia.

    These events conclude the Trojan War and set the stage for further developments in Greek mythology, literature, and drama, exploring themes of war, heroism, fate, and the human condition.